Los puntos de recarga en garajes de comunidad de propietarios están dejando de ser una excepción. En zonas de promociones residenciales recientes como El Cañaveral, cada vez es más probable que varios propietarios quieran instalar cargadores para vehículos eléctricos en sus plazas.
La cuestión no es únicamente si un vecino puede instalar su punto. La comunidad también debe pensar en recorridos de cableado, acceso a cuartos eléctricos, capacidad de la instalación, futuras solicitudes, documentación y mantenimiento.
Una buena gestión evita que cada nuevo cargador se resuelva de forma improvisada y permite integrar las instalaciones individuales dentro de un criterio común, sin asumir competencias técnicas que corresponden al instalador o profesional habilitado.
¿Necesita autorización de la comunidad un punto de recarga individual?
Cuando se trata de un punto de recarga para uso privado situado en una plaza individual de garaje y encaja en el supuesto previsto por la Ley de Propiedad Horizontal, la regla es la comunicación previa a la comunidad.
No debe confundirse esa comunicación con una autorización discrecional de la Junta.
El propietario interesado debe asumir el coste de su instalación individual y comunicar previamente la actuación.
Ahora bien, esto no significa que pueda ejecutar cualquier recorrido o solución sin coordinación. El punto debe cumplir la normativa eléctrica aplicable y, si utiliza zonas o elementos comunes, la instalación debe integrarse correctamente en el edificio.
Qué debe hacer el propietario antes de instalar el cargador
El propietario debería comunicar la instalación con suficiente información para que la comunidad pueda organizarla.
Conviene identificar la plaza, el recorrido previsto del cableado y la solución técnica propuesta.
La instalación debe ser ejecutada por un profesional competente y cumplir el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión y la ITC BT-52.
También resulta recomendable conservar la documentación técnica y justificantes que correspondan al tipo de instalación.
Cuando sea necesario acceder a cuartos, cuadros o zonas comunes, el propietario o la empresa instaladora debe coordinarlo con el administrador para evitar actuaciones desordenadas.
Qué debe prever la comunidad
Aunque el coste del punto individual corresponda al interesado, la comunidad necesita organizar los aspectos que afectan al conjunto del garaje.
Debería prever criterios de recorrido de canalizaciones, acceso a cuadros y cuartos técnicos, protección de elementos comunes, conservación de la documentación y coordinación de futuras instalaciones.
También conviene evitar que cada propietario elija un trazado completamente diferente si eso puede complicar el mantenimiento o dificultar nuevas conexiones.
La comunidad no debe diseñar técnicamente la instalación, pero sí puede organizar la gestión para que las distintas actuaciones sean compatibles y trazables.
La importancia de la ITC BT-52
La ITC BT-52 regula las instalaciones destinadas a la recarga de vehículos eléctricos dentro del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión.
Contempla diferentes esquemas de conexión y establece requisitos técnicos para instalaciones en aparcamientos colectivos.
Esto significa que no existe una única solución válida para todos los garajes.
La configuración depende del edificio, la instalación eléctrica existente, el número de puntos previstos y el sistema de alimentación.
Por eso, el administrador no debería recomendar un esquema eléctrico concreto. Su función es coordinar la parte administrativa y facilitar que la solución quede correctamente definida y documentada por el profesional competente.
Instalación individual o infraestructura común
Una comunidad puede encontrarse ante situaciones muy diferentes.
En una instalación individual, cada propietario instala su propio punto y asume su coste conforme al régimen aplicable.
En otros edificios puede ser conveniente plantear una preinstalación común para ordenar futuras conexiones.
También puede estudiarse una infraestructura colectiva para varias plazas.
Estas opciones no son equivalentes. Una infraestructura común puede requerir acuerdo de Junta, proyecto o documentación técnica, financiación y un sistema de mantenimiento.
Antes de decidir, conviene conocer cuántas solicitudes existen, qué capacidad tiene la instalación y cómo puede crecer el garaje en los próximos años.
Capacidad eléctrica: no conviene hacer suposiciones
Uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con multiplicar el número de cargadores por su potencia para saber si el garaje puede soportarlos.
La instalación debe analizarse técnicamente.
Puede ser necesario valorar la potencia disponible, la instalación existente, la simultaneidad, las protecciones y la posibilidad de incorporar sistemas de gestión de carga.
Por eso, antes de afirmar que existe potencia suficiente para todos los propietarios, la comunidad debería disponer de una valoración técnica.
Si el número de solicitudes empieza a crecer, estudiar el conjunto puede resultar más eficiente que resolver cada caso de forma aislada.
Canalizaciones y elementos comunes
Aunque el cargador sea privativo, el cableado puede necesitar atravesar paredes, techos, bandejas, cuartos o recorridos comunes.
La comunidad debe facilitar la coordinación necesaria para proteger esos elementos y mantener el orden de la instalación.
Esto no debería utilizarse para bloquear de forma arbitraria un punto individual que se ajuste al régimen legal aplicable.
La cuestión práctica es conseguir que el recorrido sea técnicamente correcto, compatible con otras instalaciones y documentado para futuras intervenciones.
Cuando ya existe una preinstalación, conviene comprobar cómo debe utilizarse y qué documentación técnica la define.
Quién paga cada actuación
En el supuesto individual previsto por la Ley de Propiedad Horizontal, el coste del punto corresponde al interesado.
Pero conviene separar claramente tres conceptos.
Por un lado, está el coste del cargador y su alimentación individual. Por otro, pueden existir actuaciones que afecten a elementos comunes. Y, finalmente, una comunidad puede decidir promover una infraestructura común.
No deberían mezclarse automáticamente estos gastos.
Si la comunidad plantea una actuación colectiva, habrá que analizar su régimen de aprobación, financiación y reparto según las características concretas del proyecto.
Documentación que conviene conservar
Una gestión ordenada debería conservar, cuando corresponda:
- La comunicación previa del propietario.
- La identificación de la plaza.
- La descripción o documentación técnica de la instalación.
- El recorrido previsto por zonas comunes.
- Los datos de la empresa instaladora habilitada.
- La documentación eléctrica exigible en cada caso.
- Los justificantes de ejecución y puesta en servicio cuando procedan.
- Los acuerdos de Junta si existe una infraestructura comunitaria.
No existe una lista idéntica para cualquier instalación. Los requisitos concretos pueden variar según el esquema y características técnicas.
El administrador puede ordenar el expediente y pedir al instalador la documentación necesaria.
Seguridad y mantenimiento
Instalar un punto de recarga en un garaje comunitario no convierte automáticamente a la comunidad en responsable de todos sus componentes.
Debe quedar claro qué elementos pertenecen a la instalación individual, cuáles forman parte de una infraestructura común y quién se ocupa del mantenimiento de cada uno.
La comunidad sí debe prestar atención a la seguridad general del garaje y a cualquier actuación que afecte a instalaciones comunes.
El administrador puede dejar constancia de las comunicaciones, accesos, documentación recibida y actuaciones realizadas, pero no sustituye al instalador ni al técnico competente.
Ayudas: comprobar siempre la convocatoria vigente
Las ayudas para puntos de recarga pueden ser interesantes, pero no deben darse por garantizadas.
Las convocatorias cambian, tienen plazos concretos y establecen requisitos de beneficiarios, actuaciones y documentación.
El hecho de que haya existido una convocatoria anterior no significa que siga abierta.
Por eso, antes de incluir una subvención en el presupuesto de una infraestructura comunitaria, hay que comprobar la convocatoria vigente y confirmar si la comunidad cumple los requisitos.
Una ayuda debería tratarse como una posibilidad hasta que exista una resolución o confirmación que permita considerarla efectiva.
El papel del administrador de fincas
El administrador puede ser clave para evitar que el garaje termine acumulando instalaciones sin una organización común.
Puede registrar las comunicaciones de los propietarios, coordinar accesos, conservar documentación, informar al presidente, preparar propuestas para la Junta y facilitar la relación con instaladores y técnicos.
En Fincas Morgar, el administrador es un hombre y su función es administrativa y de coordinación.
No debe diseñar la instalación eléctrica ni decidir qué cargador debe comprar cada propietario. La solución técnica corresponde al profesional habilitado.
Errores frecuentes
Algunos errores aparecen con frecuencia:
- Exigir una votación para cualquier punto individual sin revisar el régimen aplicable.
- Permitir instalaciones sin comprobar su encaje técnico.
- No establecer criterios de recorrido por elementos comunes.
- Pensar que instalar un tubo resuelve cualquier crecimiento futuro.
- Dar por hecho que existe potencia suficiente sin estudio técnico.
- Mezclar costes privativos con costes comunitarios.
- No conservar las comunicaciones y documentación.
- Dar por segura una subvención antes de su concesión.
- Convertir al administrador en responsable de decisiones técnicas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo instalar un cargador en mi plaza sin que lo vote la Junta?
Si se trata del supuesto individual previsto en la Ley de Propiedad Horizontal, la regla es la comunicación previa a la comunidad.
¿Quién paga el punto?
En ese supuesto individual, el coste corresponde al interesado o interesados directos.
¿Puede pasar el cable por zonas comunes?
Puede ser necesario, pero el recorrido debe respetar la instalación y los elementos comunes y coordinarse correctamente.
¿Quién decide la solución eléctrica?
El instalador o profesional competente conforme a la normativa aplicable.
¿La comunidad tiene que instalar cargadores para todas las plazas?
No debe afirmarse una obligación general de ese tipo para cualquier garaje existente. Hay que revisar el supuesto concreto.
¿Qué pasa si muchos vecinos quieren instalar puntos?
Conviene estudiar la capacidad, los recorridos y la posibilidad de una solución común o una preinstalación.
¿El administrador puede recomendar qué cargador comprar?
No debería sustituir al profesional técnico. Puede organizar el procedimiento y la documentación.
Conclusión
Los puntos de recarga ya forman parte de la gestión ordinaria de muchas comunidades.
En El Cañaveral, anticiparse puede ser especialmente útil para evitar que las primeras instalaciones condicionen de forma desordenada las siguientes.
La regla para un punto individual puede ser sencilla: comunicación previa y coste a cargo del interesado. Pero la gestión comunitaria exige algo más: coordinar canalizaciones, documentación, elementos comunes, capacidad eléctrica y crecimiento futuro.
Una comunidad bien administrada no necesita decidir técnicamente cada instalación. Necesita establecer un sistema claro para que cada nueva solicitud se integre de forma segura, documentada y compatible con el conjunto del garaje.
¿Vuestra comunidad está recibiendo solicitudes de puntos de recarga?
Si vuestra comunidad necesita ordenar las comunicaciones, coordinar recorridos, preparar documentación o estudiar una futura infraestructura común, Administración de Fincas Morgar puede ayudar a organizar la gestión y facilitar la relación con los profesionales técnicos que deban intervenir.
Trabajamos con comunidades de propietarios en Madrid capital y otros municipios de la Comunidad de Madrid, con especial presencia en Vallecas, Sanchinarro, El Cañaveral, Valdebernardo, Vicálvaro, Coslada, Velilla de San Antonio y Mejorada del Campo, ofreciendo una gestión cercana, ordenada, preventiva y profesional.



